viernes, 2 de junio de 2017


Fui lo que creí, soy lo que está pasando.

Se hace difícil dar inicio a un blog en el que se va a desarrollar el fin de una etapa. Hoy me pongo a escribir las primeras líneas recordando ese primer año lleno de incertidumbres, de miedos, por no saber que me esperaba en el comienzo de esta hermosa carrera que elegí o que me eligió a mí; las cosas se van sucediendo mágicamente y muchas veces se presentan delante de uno dando un giro inesperado en la vida, así me paso con el profesorado de Lengua y Literatura.

El motivo de empezar a estudiar fue el amor que siento por la literatura,  y las ganas de transmitir esa pasión a una nueva generación, me resultó atractiva. Pero se me presentaba constantemente un problema, la idea de ser profesora me generaba un escalofrío inmenso en mi cuerpo y mi mente. No tener la certeza  de cómo afrontar el aula generaba y aún hoy genera en mí muchos temores; pero me gustan los desafíos y por eso seguí recorriendo este camino de formación que en pocos meses daré por finalizado.

Como dice Cerati: “me perdí en el viaje nunca me sentí tan bien”, un viaje en que conocí personas maravillosas y en que me encontré con sujetos de la educación con una novedad, son nativos digitales, vengo de una educación demasiado tradicionalista, y aunque no pasó mucho tiempo, diez años marcan una diferencia abismal con la enseñanza en las escuelas secundarias hoy;  lo que me resultó provocativo. Ahora comprendo porque elegí esta profesión, no voy a estar sola para transmitir mis saberes sino que voy a tener en cada aula grupos de alumnxs que me van a enseñar a entrar a este mundo digital y en ese vínculo pedagógico trataremos de reinventarnos todo el tiempo.

El mundo digital nos ayuda a captar la esencia del adolescente de hoy, conocer  la música que escuchan,  los deportes que practican y los libros que leen, nos da una pauta de cómo ir construyendo las clases; conocer sus gustos e intereses es de suma importancia para afianzar la relación con los sujetos de la educación.

Creo importante darle la palabra al alumnx, abrirle un espacio más participativo en el aula, porque estamos frente a una generación que se arma y desarma constantemente,  nosotros necesitamos prestarles atención, como dice Antelo: “mientras voy construyendo este trabajo me construyo a mí mismo”.

El transcurso de mi formación docente me permitió ver que nuestro trabajo va más allá de una transmisión de saberes. Con un título no se resuelve todo, hay que  perfeccionarse todo el tiempo para no quedarse en el medio de la nada.